|
Queridas amigas:
Tengo que confesar que cuando mi apreciado colega Mercucho me propuso la idea de
abrir este consultorio me negué en rotundo a la posibilidad de compartir mis
experiencias y mi profesionalidad con lo que sospecho que es una panda de
maricas lerdas y atribuladas. Pero, a fuer de ser sincera también he de confesar
que, pensando en puro egoísmo, calibré la oportunidad de enriquecer mi ya amplio
acervo de conocimiento de la naturaleza de esos seres indescriptibles que forman
legión alrededor de los pantalones de cualquier llamado “macho” que aparezca en
el horizonte de sus míseras vidas, con algunas escasas pinceladas que hubiesen
podido escapárseme. Así que acepté.
Algunas de vosotras habréis podido comprobar, pues, por lo anteriormente escrito
que no es un impulso filantrópico lo que me mueve a acometer esta empresa, sino
un cebo completamente interesado de ampliar mis experiencias y también la
tentadora oferta pecuniaria con que mi querido colega Mercucho me ha tentado. La
Bondad no forma parte de mis muchas virtudes.
No obstante y puesto que se me paga os informo de que vais a tener acceso
gratuito a una fuente de sentido común a la que habitualmente no estáis
acostumbradas. Aprovechadla. No, no os estoy diciendo que tiréis a la basura los
tranquimazines, los prozacs, los alcoholes, y las drogas que habitualmente os
ayudan a pasar vuestras insulsas noches. Ni tampoco que dejéis de consultar a
ese psiquiatra de la seguridad social, o a ese gurú o bruja que os extorsiona
inútilmente, o a esa “amiga/hermana” que, siendo tan absurda como vosotras, os
aconseja. Ello forma parte de vuestras vidas, no tendría sentido intentarlo.
Simplemente os animo a que dejéis por un momento de lado vuestro acostumbrado
estado de estupidez y cojáis la pluma, la de escribir (una manera de llamar al
teclado, una imagen retórica, por si no lo habíais captado).
Dudo mucho de que la mayoría de vosotras esté preparada intelectualmente para
extraer un ápice de “savoir faire”, que al fin y al cabo es de lo que se trata,
de las indicaciones que os iré dando en mis respuestas, pero nunca se sabe.
ALEXANDRA DEL LAGO, PRINCESA KOSMONOPOULIS
|