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LECTIO PRIMA. LO
HERVIDO Y LO GUISADO
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Es la técnica más antigua, conocida por el
Hombre desde que descubrió que la carne se le quemaba fácilmente en la hoguera y
lo poco aprovechable, bajo la capa de producto achicharrado, quedaba reducido a
su mínima expresión. Del ingenio, la pereza en cazar piezas más grandes y la
combinación con unos cuantos alfareros que no tenían mejor que hacer surge la
primera marmita llena de hirviente líquido en el que nadan diversas viandas, tan
es así que podemos asegurar que el primer plato elaborado que la mona recién
bajada del árbol comió fue un cocidito de cazadores. Si: esas
descripciones antropológicas del primitivo que hierve raíces, tubérculos y
hierbas con trozos de la pieza cobrada, tan pintoresco él, no es ni más ni menos
que lo que habeis estado comiendo toda vuestra vida bajo la denominación de
cocido, potaje o escudella. ¿Qué son si no raíces las zanahorias y los nabos,
tubérculo la patata, hierba el apio y pieza cobrada el pollo o gallina por más
que hoy día nadie corra ya tras de
él para cazarlo?
Dejemos la antropología para mejor ocasión y
entremos en materia:
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A) LO
HERVIDO
¿Qué
diferencia hay entre hervir y
guisar? Bien, os lo explico. Si bien la técnica es la misma (cocer cosas en agua
o en un líquido como el vino o la cerveza) la diferencia radica en a) Si hay sofrito o no y/o b) Si el líquido es espeso o no. Ya estamos: ¿Qué es el sofrito?
El sofrito
es una preparación base de vegetales triturados o picados que se rehoga (cocer
lentamente) en una grasa (aceite, manteca o mantequilla) para hacerle perder el
líquido y que quede un puré que dará aroma y cuerpo al líquido, transformándolo
en SALSA, más o menos espesa, según lo que pretendamos servir. Pero en
este capítulo solo herviremos, no guisaremos. Así que no os preocupéis por el
momento del sofrito.
¿Qué se
busca al hervir? Dos cosas: Una,
ablandar los alimentos al objeto de que se puedan masticar. Parece obvio,
¿verdad? Pues no: en la cocina se hierve aquello que es
duro; los alimentos más blandos se
reservan para otras preparaciones, en que el hervirlas las ablandaría en exceso
( y si no probad a morder un trozo de carne de vaca para estofar pasada por la plancha: reservad hora con el
traumatólogo para que os quite el calambre de las mandíbulas). La segunda cosa
es que los alimentos hervidos transmitan su sabor y elementos nutritivos al
líquido, y la amalgama de todos esos aromas crea uno nuevo: el caldo.
Ya estáis
pensando: “la Duquesa nos va a dar sopas...”. No, aún no, todo llegará. Ahora
tenemos que saber que el caldo es la base de toda la cocina occidental, pues de
él se deriva tanto el líquido para alargar salsas (hacerlas menos espesas) como
para darles sabor mediante reducir durante horas el caldo hasta que se transforma en una
crema de fuerte sabor, la glasa. No corramos: ¿Cómo preparamos un
caldo?
La base es
siempre la misma: en cinco litros de agua se pone media mata de apio, tres
puerros y tres zanahorias, añadiendo el ingrediente del que saca nombre el
caldo: gallina, pollo, ternera o buey, cerdo o pescado. Las piezas se ponen
enteras, porque sabréis que tienen que hervir al menos tres horas en olla normal
y media hora en olla a presión. ¿Sirve el microondas para hacer caldo? No,
querida: el microondas cuece demasiado deprisa y el líquido resultante saldría
insípido. Olla metálica alta y buen fuego o placa. Como el objetivo es sacar los
sabores, los ingredientes se meterán estando el agua FRÍA, para que el
progresivo calentamiento impida que se forme una capa externa en los alimentos
que dificulta el que transmitan sus líquidos y esencias al caldo. Si los
echarais en el agua hirviendo, se forma una capa exterior en el alimento que
encierra dichos aromas y jugos.
Exacto, como cuando hacemos algo a la plancha o frito: bien caliente para que forme “costra” y no quede seco
y estropajoso el alimento. La
variación en los ingredientes del caldo, es decir, meter más cosas de lo que he dicho, hará que el caldo tenga más sabor, a saber: nabo, chirivía, mezcla de
carnes, huesos frescos o salados, etc. Lo que no teneis que poner son cosas
BLANDAS, porque se desharán. Esas
cosas blandas se ponen al
final, en los últimos 20 minutos de cocción , por ejemplo, las
patatas.
Y aquí la
primera de nuestras prácticas: haremos un cocido o
escudella. La denominación regional depende de lo que meten o dejan
de meter en la olla, pero básicamente se trata de
un puñado de vegetales de huerta u
hortalizas (zanahoria, nabo, chirivía, apio, puerro...) un puñado de legumbre
(garbanzo o alubias por lo habitual) unos trozos de carne y unos trozos de
embutido para aromatizar (chorizo, tocino, butifarra, etc.). Tomad nota:
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El Cocido Sencillo
de la Duquesa
Tomad:
A) 1
pollo, ½ K de carne magra de cerdo en un trozo, ½ K. de carne magra de ternera o
buey en un trozo (si es la pieza llamada morcillo, mejor, pedidla al carnicero
como “ternera magra para hacer cocido o escudella)
B) dos
chorizos (mejor gallegos), 250 gramos de tocino blanco en un trozo,
(los catalanes podéis poner también una butifarra blanca entera), 100 gr. de jamón en un trozo para caldo
(es preferible que el hueso de jamón, pues éste puede estar rancio y daría mal sabor,
estropeando todo el caldo, pero si sabéis seguro que el hueso no es de la época
de Nefertiti, podéis usarlo )
C) Cuatro
puerros, una mata de apio, cuatro zanahorias, tres nabos y dos chirivías (es como un a zanahoria, pero de color blanco, no es
imprescindible)
D) ½ K de
Garbanzos secos : los garbanzos los habremos puesto a
remojar en un bol o olla con agua abundante, que los cubra, con una
cucharada de bicarbonato o, si no tenéis, de
sal: es para
ablandarlos. Si se os olvidó
ponerlos a remojo los podéis sustituir por garbanzos de lata o bote
cocidos, pero tendréis que
añadirlos al final de la
cocción , si no se desharán y quedarán inaprovechables. Además, no saben igual....
E) para
después necesitaremos: ¼ kilo de
fideos o “galets” (Coditos) un poco de perejil,1/2 limón y un ajo
pequeño
Coged la olla más grande que
tengáis, cuanto
más mejor. Tienen que caber mínimo
8 litros de agua con los ingredientes
dentro. Poned todos los ingredientes descritos, a la vez. Cubridlo todo de
agua fría, hasta llegar a tres dedos del borde de la olla.
Encended el fuego, el más grande, y calentad hasta que hierva a borbotones (una ½
hora). A partir de ahí bajad el fuego al mínimo y si queréis, tapad la
olla; eso hará que no se evapore el
agua tan rápido. Cada media hora
añadid ½ litro escaso de agua, o menos
si veis que no ha disminuido tanto el líquido: los alimentos deben estar
cubiertos por el líquido; y así lo haréis por espacio de tres
horas continuas. No hace falta remover. Probad el caldo: si sabe a cocido, ya
está, si no, dadle otra hora. Si queréis poner patatas, este es el momento: hervirlas al final durante 20 minutos. No las pongáis al principio, que se desharán.
Cuando esté hecho el cocido, en un cazo con un
litro de agua hirviendo, echar los fideos y reomoved para que no se peguen; no los hagais en el caldo, porque los
fideos no cogen gusto a nada y es un desperdicio del mismo. Tardarán cinco
minutos a fuego medio. Si usais galets o coditos, se tardará unos 15 o 20
minutos. Mientras se cuecen los fideos, aparte, en un mortero (ese chisme de
barro amarillo o de mármol con una maza de madera que vuestra abuela usaba para
hacer picadas...) se MAJAN (reducirlos a pulpa)
el ajo y el perejil con un chorro de limón (quitad antes las
pepitas del limón que hayan
caído...) Si sois modernas, coged el vaso
de batir de la minipimer, poner el ajo, perejil , el chorro de limón y un
cucharon de caldo y triturad bien fino con la máquina. reservad.
Separar el caldo de los alimentos (los sacáis con una paleta o un cucharón, procurando coger la menor
cantidad posible de caldo y los ponéis en una escurridera con una fuente honda debajo
de la misma, para aprovechar el caldo que caerá –una escurridera es esa cesta de plástico o metal con
agujeros o similar que se usa para escurrir la lechuga...¿ahora sí? ) . Poned en una fuente la carne y embutido, en
otra los vegetales y en una tercera
los garbanzos y taparlas con
un paño para que no se enfríe, o metedlas
en el horno apagado.
En una segunda olla, poned dos cucharones de
caldo por persona, añadid la picada de ajo, perejil y limón y mezclar bien.
Llevarlo a que hierva. Añadid los
fideos ya cocidos; esperar un minuto y servir.
Se sirve primero la sopa hecha como he
explicado. Y después se sacan las
fuientes de la carne, la legumbre y los vegetales, todo a la vez. Cada
uno se sirva lo que apetezca. Se
puede aliñar cada uno al gusto su plato con un poco de aceite de oliva y espolvorear con un
poco de pimentón picante o dulce
por encima.
Esto es un cocido sencillo en Palacio. El de
fiesta o “Imperial” lleva, además de lo relatado, manitas de cerdo, gallina, morcilla ibérica, tocino
entreverado y pelotas de pascua (albóndigas grandes de carne de cerdo y ternera
picada con tocino, ajo, perejil, unas
especias secretas, una docena de huevos y pan rallado), además de pencas
de cardo.
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b) LO
GUISADO
Procederemos, como dijimos con el siguiente apartado: Lo
Guisado. Lo guisado es la evolución natural de Lo Cocido. Evidentemente, no
tardó nuestra antepasada la mona en percatarse que si dejaba reducir (consumir el líquido por
ebullición) el caldo cuando cocía sus raices, los ingredientes y el líquido se
transformaban en algo más espeso que cubría los trozos de carne echados en la
olla. Si, estamos hablando de la salsa.
Como no era cuestión de tirarse horas esperando que el líquido de cocción se
redujera hasta el punto deseado, se valió de trucos para conseguir antes su
objetivo, y ahí nació la razón del sofrito (para incrementar el sabor de
la salsa) y de los espesantes (para
que la salsa espesara antes). Y ahora, tras la breve reseña arqueológica,
entremos en la cocina.
Tomad nota de un sofrito básico: 1 cebolla picada o rallada, 1
tomate maduro grande picado ( o dos pequeños) y un ajo picado, que se sofreirán
a fuego lento, removiendo de vez en cuando, primero la cebolla, cinco minutos, añadiendo el tomate y
procediendo igual durante otros diez minutos. Os deberá quedar más bien espeso y
sin mucho líquido. Digo que tomeis nota, porque cuando hable de sofrito básico
no repetiré los ingredientes ni el modo de proceder. Por supuesto, en lugar de
tomate natural podeis usar tomate
de lata triturado al
natural...no,... tomate frito solís o similar, mejor que no: solo en caso
de urgencia y si no hay más remedio.
La salsa es la
base de la cocina elaborada y lo que la distingue de, llamémosle,
simplezas y apaños, tales como freir un huevo, asar carne en la plancha o abrir
una lata de atún. Se pueden dividir, en base a su técnica de obtención en dos
tipos:
a)
un líquido (caldo, agua, vino, cerveza, …hasta coca cola se usa..),
reducido por ebullición o espesado, aromatizado con una base, el sofrito en
cualquiera de sus variedades, e incrementado su sabor con condimentos (hierbas y
especias) o por cocer en él ingredientes básicos como carne, vegetales o
pescados, o bien:
b)
la mezcla de diversos ingredientes en frío que al ser batidos toman
cuerpo o lo conservan, si ya eran cremosos de por sí. Si, acertásteis: es la
mayonesa y sus variantes, por ejemplo Además están las salsas de queso fresco,
“coulis” (puré de vegetales como tomate crudo, etc..), chimichurri argentino
(aceite crudo con especias y hierbas picadas), y muchas más.
Como estamos en Lo Guisado, nos vamos a limitar aquí a la
técnica a), ya que en su momento dedicaremos un cursillo a Las Salsas en general, que llamaremos “Cómo triunfar en tu banquete palaciego
deslumbrando a tus invitados por cuatro perras”.
El guiso puede ser de vegetales, de carne o pescado y
vegetales, o de carne o pescado solos...o
de carne y pescado juntos (por ejemplo el catalán “mar i montanya”. Lo que tendremos en
cuenta será los tiempos de cocción:
-
una menestra de vegetales tardará unos escasos 30
minutos en estar hecha
-
un guiso con pescado
no debe hervir más de 20 minutos
-
la carne se guisa mínimo una hora para CARNES BLANCAS (conejo, aves, cerdo) y
dos horas para CARNES ROJAS
(vaca, cordero, caza)
El procedimiento es igual en todos los casos, salvo en el
pescado:
1.- REHOGAR en un poco de grasa caliente, es decir,
freír ligeramente sin que se llegue a
dorar demasiado ( como un vasito de
vino de aceite, o un trozo de mantequilla
de de 25 gr. o manteca de cerdo)
en la cazuela (que sea alta, que haya
sitio) los trozos de vianda: sirve para crear una capa externa en las carnes
que encerrara los jugos dentro: no se trata de hervir, sino de guisar. Aquí hay
una EXCEPCIÓN: el PESCADO NO SE REHOGA, porque se
destroza luego al guisarse; se añadirá cuando la salsa esté ya casi hecha
para dar un hervor de 20 minutos máximo.
2.- Se retira de la cazuela los trozos rehogados : hablamos
de que los hemos dorado durante cinco minutos o menos: que se tuesten un poco
–quemados no, por favor: no os vayáis de la cocina en ese momento-. Si queda
poca grasa en la cazuela añadiremos un poco más, y en esa misma cazuela haremos
el tan cacareado sofrito, según diga la receta.
3.- Hecho el sofrito, se meterán de nuevo los trozos de
vianda, su guarnición si la lleva (vegetales) SALVO LAS PATATAS, que se ponen en
los ultimo 20 minutos, si no se os desharán, se cubre todo con el liquido de
cocción (vino, agua, caldo, cerveza,... según la receta), se sala, se añaden los
condimentos y se pone a hervir, a fuego lento, el tiempo indicado, tapado, y
removiendo de vez en cuando, para que no se pegue
En guisos de
pescado haremos todo eso, pero sin rehogar los trozos: haremos el sofrito
directamente, le añadiremos el liquido de cocción y los condimentos, dejaremos
reducir el tiempo que diga la receta y cuando esté hecha la salsa, meteremos
el pescado en crudo y coceremos 10-15 minutos, para que dé su sabor a la
salsa. EXCEPCIÓN: los cefalópodos,
es decir, pulpo, calamar, sepia y afines: esos SI SE PONEN AL PRINCIPIO DE
HERVIR LA SALSA, porque son duros y deben ablandarse con la cocción.
En algunos guisos, la receta especifica que se añade al
principio o casi al final de la cocción la picada. Es muy catalana ella. Consiste
en unos frutos secos triturados con ajo y perejil y algunas otras cosas, según receta, que terminan
de dar aroma a la salsa.
Habíamos hecho referencia a los espesantes. Están muy mal vistos por la
cocina “modelna” que insiste en emplear glasas de fuerte sabor (la glasa es un
caldo de carne, pescado, marisco, etc.
muy reducido) diluidas en poco líquido que se reduce en unos minutos y ya
queda ligeramente espeso. La Duquesa no es partidaria de esos extremos, que a
fin de cuentas, no vais a abrir restaurantes. Por tanto echaremos mano de
espesantes, con moderación, si,
pero sin complejos.
Espesante es una fécula que se añade al liquido de cocción
cuando este ya esta bastante reducido para conseguir dos efectos: a) que se
espese (obviamente) y b) que se ligue la
salsa. Ligar la salsa es hacerla homogénea: que no estén separados el
liquido y la grasa, y que formen
una única sustancia. Las féculas usadas son la harina de trigo y la fécula de
maíz que conocéis como
“maicena”.
Naturalmente, si añadís por las buenas harina o
maicena a una salsa, no solo no se espesará, sino que además os quedará todo
lleno de grumos asquerosos: antes tenéis que diluirla en un poco de líquido frío,
agua o vino, batiendo bien con una cucharilla o tenedor hasta que se deshagan
todos los grumos. Hecho esto, lo mezclareis bien con la salsa y observareis que en unos cinco minutos
la salsa comienza a espesar. Id removiendo de vez en cuando y estad en total
unos 8 minutos cociendo a fuego medio: eso le dará el punto adecuado de espesor
y además eliminará todo posible sabor a harina cruda de la salsa.
Si…ya comenzamos las prácticas…:
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Receta : La menestra de
la Duquesa
Una bolsa de menestra buena ( no os liéis a hervir y
cortar hortalizas: compradla congelada, de las que llaman “Imperial”) las de 400
gr. son para tres personas, así que calculad lo que necesitéis.
Jamón serrano a taquitos 100 gr.
2 ajos a rebanadas
1 cebolla mediana trinchada: para trinchar un cebolla se parte por la
mitad de arriba abajo, de punta a raíz –no por el medio- ; eso es para
aprovechar el sentido de las capas del bulbo y facilitar la tarea; se coge la
mitad y con la parte cortada contra
la tabla se parte a rodajas finas, procurando que no se descomponga, que
mantenga las rodajas unidas. Ahora la giráis entera 90º, un cuarto, sin que se
descompongan las rodajas, cogedlas
delicadamente todo en grupo y volver a cortar en rodajas: ¡Oh sorpresa!, ahora tenéis
taquitos pequeños de cebolla…es decir, la habéis trinchado. No seáis
marilistas y olvidad el usar la minipimer para este cometido, porque os la hará
puré y no es eso lo que se necesita para esta receta: cuando quiera cebolla
rallada ya os daré permiso para usar la máquina.
Un vasito de vino de aceite
Un vasito de vino blanco en el que habremos diluido 1
cucharadita generosa de maicena
Un vaso de agua
Sal y pimienta
Sofreíd en el aceite, en una cazuela alta, primero el ajo,
echáis la cebolla, y a los cinco minutos el jamón. Removed tres minutos más y
ponéis la menestra –sin descongelar- y cubrís con el agua, la sal y la pimienta. Hervís 20 minutos a
cazuela destapada y añadís entonces el vino con la maicena disuelta, removed y
dejad cinco minutos, que espese. Si no espesara - tiene que quedar con
consistencia de salsa- volved a añadir medio vasito de vino con otra cucharadita
de maicena y dejad cinco minutos mas. Se suele acompañar poniendo unos huevos
duros cortados a cuartos en cada plato.
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Receta :
Buey estofado a la
cerveza
Para cuatro personas, un kilo de carne para estofado
(pedidla así al carnicero) de buey o ternera a tacos grandes (tiene que hervir
rato). También lo podemos hacer con muslos de pavo o pollo, uno por persona.
50 gr. de mantequilla: para saber cuánto es eso a ojo
de buen cubero, pensad en el peso total de la tableta de mantequilla: si es de
250 g, la mitad será 125, y la mitad de la mitad 62 g…no va venir de diez g miserables de
mantequilla…
250 g. Champiñones naturales: ya sé que hay latas,
pero si no os enseño qué hacer con ellos, nunca saldréis de las conservas…Se
limpian fácil: cortad con un cuchillo la parte de la raiz, la que estuvo
enterrada; hecho esto, metedlos debajo del chorro de agua y frotadlos bien, para
quitarles la tierra; dejarlos escurrir. Los usaremos enteros, sin cortar
4 zanahorias medianas: las zanahorias, para limpiarlas
se “raspan”, es decir deben frotarse con el estropajo metálico debajo del chorro
de agua; o bien podéis ir a un todoacien y comprar un pelaverduras o
mondapatatas, que tampoco os arruinará el mes y pelarlas con él, es muy cómodo.
Las usaremos cortadas a rebanadas de 1 cm de grueso.
1 cebolla grande cortada a rodajas: no creo que tenga
que explicaros cómo se hace…
1 tomate maduro pequeño rallado o pasado por la
batidora.
1 litro de cerveza: eso sí sabéis cuántas botellas
son, ¿no?
Una cucharadita escasa de tomillo (es una hierba que
se vende seca en frasquitos en el súper); si no tenéis no hace falta que corráis
a comprarlo, se puede prescindir de él, aunque es mejor que lo lleve
Una hoja de
laurel
Sal y pimienta
En la cazuela alta esa que vengo comentando todo el rato,
ponéis la mantequilla con un chorro de aceite: eso es para evitar que se
requeme. Dadle fuego medio por la misma razón. Cuando se haya fundido, echáis la
carne y la rehogáis hasta que se dore ligeramente. Sacad la carne y echad la
cebolla y cinco minutos después el tomate, dejad 5 minutos más. Entonces se pone
todo a la vez: carne, zanahorias, champiñones, tomillo, laurel, sal y pimienta y
se cubre con la cerveza. Cuando hierva, bajáis el fuego a mínimo. Coced a
cazuela tapada dos horas. Si habéis usado pavo o pollo, sólo una hora. Durante
la cocción id comprobando de vez en cuando que no se ha consumido todo el
líquido; de ser así echad medio vaso de agua y algo más de cerveza. Al término
del tiempo, en un poco de vino, disolvéis una cucharadita de maicena y lo
añadís; removed y hervir 5 minutos; si no espesa, repetir la operación. Si veis
antes de espesar que hay mucho liquido y probáis la salsa y notáis que
tiene poco gusto, la reducís: es
decir, sacáis todo lo sólido para que no se pegue y ponéis a fuego máximo la
salsa, removiendo de vez en cuando hasta que el líquido quede reducido a la
mitad del existente. Luego metéis de nuevo lo sólido y añadís la maicena.
Si usáis olla a presión, el tiempo se reduce a un tercio, es
decir, 40 minutos. Al término tendréis que reducir la salsa necesariamente,
porque no se habrá evaporado en la misma cantidad que con cazuela normal.
Para acompañar este guiso, nada mejor que unas patatas
fritas. Vale también arroz hervido bien escurrido o pasta (macarrones),
igualmente bien escurrida.
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El Suquet de peix
tarragoní O Guiso marinero de pescado a la
tarraconense
La Duquesa pasó su infancia en los dominios que su linaje
poseía en Tarragona. De ahí le quedó un gusto innato por los “suquets” y
“romescos” de la zona. Aquí reproducimos el que servimos a las principales Damas
que la honran con su presencia en Palacio:
1.5 Kg. de rape limpio a rodajas gruesas (dos o tres rodajas,
según sean de arriba o más cercanas
a la cola por persona)
1 l. de caldo de pescado: ver la receta en la lección
anterior, que para eso las escribo…
25 gr. de almendras y 25 gr. de avellanas, tostadas y
peladas
2 rebanadas de pan de ayer (bueno, también vale de
hoy...)
4 dientes de ajo pelados
perejil, dos o tres ramas
3 ñoras: Ya, ya
sé que no sabéis qué es eso, tranquilos: es un pimiento pequeño, en forma de
bola (no pica) que se vende seco.
Lo podéis encontrar, las que no tenéis ni idea, en el Corte Ingles más
cercano; también en los puestos de bacalao seco y salazones que suelen haber en
los mercados públicos (en la plaza, nena, en la plaza…). Para usarlas hay que
cortarlas por la mitad y sacarles la pepitas que tienen dentro. En algunas
recetas antes de cocinarlas la dejan a remojar primero para que se ablanden en
agua durante unas horas. En esta no, se usa seca.
1 tomate maduro rallado (o triturado con minipimer si
queréis…)
1 patata mediana por persona, pelada y cortada a tacos
medianos
1/2 vaso de aceite de oliva
Coged la dichosa cazuela alta (ya debe estar quemadísima…) y
ponerla a fuego medio con el aceite y las ñoras limpias de pepitas, todo a la
vez: freírlas 30 segundos escasos, que se queman con mucha facilidad, retirar y
poner dentro del vaso de la minipimer, en la que habréis puesto antes un cucharón de
caldo de pescado. En el aceite, sofreír dos de los cuatro ajos y las dos
rebanadas de pan, que estén dorados (no achicharrados…) Lo echáis también en el
vaso de la minipimer. Sofreír en la cazuela el tomate durante 10 min. Con la minipimer, batís lo del vaso, al
que echareis también el perejil, las almendras y avellanas y los dos ajos
crudos: debe quedar una pasta espesa y lo más fina posible: enhorabuena, acabáis
de realizar vuestra primera “picada”
catalana. Echad en la cazuela el resto del caldo de pescado; añadid la picada
del vaso, remover, echar las patatas troceadas y dejar cocer durante 20 minutos,
removiendo de vez en cuando. Cuando veáis que la salsa esta espesa, añadir ahora
las rodajas de rape y cocer diez minutos. Sacar y dejar reposar un rato antes de
servir. Si no podéis aguantar, pues coméoslo sin reposar.
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El
próximo día, comenzamos la Lectio Secunda: Lo Frito |
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