|

|
Desaforado
melodrama amoroso que presenta con crudeza el duro encontronazo afectivo
entre un homosexual (Javier Bardem, médico traumatólogo), un
bisexual (Jordi Mollà, ingeniero aéreo), y una heterosexual (Ariadna
Gil, serigrafista).
Las dificultades que el matrimonio va acumulando a lo largo de
años de insatisfacción, tienen su detonante cuando la pareja en plena
crisis, va a cenar en un club donde canta la cubana Lucrecia.
Las tensiones acumuladas quedan reflejadas en sus rostros pesarosos
y la tormenta estalla finalmente cuando ella le lanza:
|
|
“Follamos
poco”.
El
confuso marido, solo es capaz de balbucear:
“Lo
importante son los sentimientos querida”.
El director del casting no
se lució mucho cuando eligió al machote de Javier Bardem para
interpretar a un gay romanticón y pasivo. En las escenas de cama está
poco convincente, y cuando se pone tierno se parece a una orangutana en
celo.
Por
fortuna, un inspirado Jordi Mollà, le da una réplica mucho más
creíble como bisexual. Su
personaje inseguro y temeroso creyendo factible una doble vida, le han
valido una nominación a los premios Goya con todo merecimiento.
La fría belleza de Ariadna Gil encaja perfectamente como esposa
insatisfecha, que navega en un mar de dudas sin saber como reaccionar.
Javier Albalá es el fiel compañero de trabajo de la solitaria
esposa. Ambos tienen una estupenda escena de cama, donde podemos admirar
un desnudo frontal íntegro, y otro de espaldas del guapo y prometedor
actor.
Mercedes Sampietro tiene un pequeño pero divertido papel como
madre de Ariadna Gil. Es muy divertida su escena como ama de casa
marujona , cotilleando delante del programa de Ana Rosa Quintana.
Cecilia Roth sigue en el esplendor de su carrera, y a pesar de
tener un papel secundario, la calidez y humanidad de su personaje consigue
robarle todos los primeros planos a un soso Javier Bardem.
El final adopta una solución algo tremendista, que dinamita la
posibilidad de un final mucho más habitual de lo que algunos/as
heterosexuales piensan.
|