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MISIVAS
DE LA CORTE - Fase 3
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3005 .- De Doña María
Manuela de Montespan, Duquesa de Montespán,
a Doña Fulgencia
de la Lobera, Marquesa del Yermo y de la Vega
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Estimada
Marquesa,
Sabedora soy de que en breve haréis acto de presencia en esta
Corte barcelonesa, como invitada de la Casa de Lagartera, por lo
que no me extenderé demasiado en la presente. Solo deseaba haceros partícipe
de la alegría que vuestra visita me proporciona, dado el tiempo
transcurrido desde la última vez que tuvimos un encuentro, en ese
aciago período en que el mundo estaba trastocado y nada era lo que parecía
ser.
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Solo
deseo que a vuestra llegada haya sanado yo de unas jaquecas espantosas
que me aquejan desde que asistí a un recital en el Liceu perpetrado por
una espantosa cantante y al que el Duquesito de Montecarmelo, sin
duda desconocedor de las virtudes líricas de la intérprete, tuvo en
mal momento el convidarnos a mí y a otras personas. Os diré que en mi
vida me he sentido más insultada y pasado ridículo ajeno que en
aquella ocasión, es más, me faltan las palabras para describir el
horror y tortura a que nos sometió aquella cantatriz inmunda, que sin
duda debió ser pagada por alguien que nos desea todo mal. Sospecho yo
si la Archiduquesa de Castrelos no tendrá que ver en todo esto.
En cualquier caso, el recital no pudo finalizar, afortunadamente, porque
el público indignado arremetió contra ella con gran tumulto y ruido;
vamos que casi queman el teatro. Como sé que os gusta estar bien
informada, os acompaño el folleto de la actuación, donde figura un
retrato de la abominable, si bien no del todo claro pues va velada,
al igual que durante su interpretación, sin duda para evitar que
la reconozcan y la manden a galeras. Así si aparece por aquellos reinos
sabréis absteneros de acudir a que os mancillen los oídos y os
torturen el alma.
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Volviendo
al tema de vuestra llegada, sabed que además de Vuestra Ilustre
presencia, nos visitarán, coincidiendo con vuestra estancia mi hermana
morganática Doña Yorelia de Manzanares, bien conocida de Vos,
así como una pariente mía, Moguaidina Phelipa de los Dragos Secos,
que espero presentaros personalmente, por ser doncella de gran donaire
que, sin duda, os agradará conocer. Que agradable será este período,
en que la Corte brillará con sus mejores galas, después de tanto
tiempo de inactividad. Por cierto, espero me informéis sobre en qué
estado permanece el Condado de Vergeles, tras la supuesta
desaparición de la Casa que lo regentaba. Y os diré personalmente el
por qué requiero esta información en alguno de los chocolates que
compartiremos a vuestra llegada. Por lo demás conservo la salud,
recuperada tras la penosa enfermedad que a todos nos aquejó.
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En
espera de vuestra pronta venida, recibid mis más distinguidos saludos
Maria
Manuela de Montespan, Duquesa
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