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MISIVAS
DE LA CORTE - Fase 3
3007
Pápula pestis, MIRINYAC-1
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Queridas
devoradoras de noticias frescas, bebedoras ansiosas de cotilleos, mis
odiadas lectoras, vuestra Papula
Pestis ataca de nuevo:
Huy...
he tenido un dejà vu... este
encabezamiento... me es familiar. Me veo, es que me veo a mi misma desde
mis propios interiores y me olvido, es que me olvido... sigo. Caí
enferma presa de una enfermedad que ha diezmado la Corte, me recuperé
como aguerrida fémina que soy y volví con más ansias que nunca para
deleitar vuestra insaciable hambre de buenas, y no tan buenas, nuevas
que, sólo yo, vuestra incombustible Papula Pestis, puede ofreceros.
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Y
queridas, la nueva gaceta
Mirinyac
refundada y dirigida por mi, como ha de ser, renace con el último escándalo
perpetrado en nuestra hasta hace poco apacible Ciudad Condal.
Por
todas es bien conocido como finalizó el que debía ser el acto social más
glamouroso que inauguraba la temporada de espectáculos de Invierno, a
los cuales cualquier dama que se precie ha de asistir y sobretodo dejarse ver.
Mis
arpías lectoras, intuyo el miedo en vuestras pupilas. El recuerdo os
abruma, teméis leer, pero leereis, sois ..... curiosas, maliciosamente
curiosas. Queridas, sí, hablo del indefinible espectáculo “Adonaia Il concertto” presentado en el que fue el Gran Teatre del
Liceu.
Una
premonición, una advertencia, recuerdos… Una confesión mis confidentas: YO lo sabía. Sí: En mi delirio, causado por las altas
fiebres que invadieron mi tembloroso cuerpo, me vi en Egipto, como
cronista de fastos de indescriptible belleza, de oscuras maniobras para
hundir imperios y de faraónicos funerales que acababan en tragedia.. y
eso vi, y eso soñé y eso pasó: el caos que yo predije en sueños fue
caos tornado Adonaia, esa poetisa, Pandora de desgracias que motivó la
casi destrucción de nuestro Liceu, que vosotras, por cierto, VOSOTRAS,
Damas de alta alcurnia y elevado linaje, arrasasteis en vuestra huida.
Vosotras, damas de indiscutible
clase y mejor categoría, vosotras y nadie más, sois las asesinas de
nuestro ahora maltrecho templo de las artes y de la música, ese
santuario donde se ofrendaban los cantos que hacían a nuestras almas
flotar libres entre corcheas y acordes melodiosos.
Pero
no estoy aquí para reprocharos vuestra actitud tan villana, no, no…
Yo, en mi magnificencia, os perdono. Vuestra conciencia, lo digo por
aquellas que aún la mantengáis, os juzgará como es debido. En esos
momentos de caos es cuando la categoría muestra su verdadera faz. Pero
me pierdo, es que me pierdo en detalles, divago y me olvido de lo
importante... y lo importante, queridas, es que esta vez, fuisteis
vosotras. Mi pluma no perdió
detalle de todo lo que aconteció aquella noche. Pero no adelantemos
acontecimientos, porque la noticia no empieza con el caos.. empieza, con
vuestra llegada.
Y
me refiero al cómo llegaron algunas y algunos ¿Títeres acaso? . Ya sabéis
mis adoradas lectoras que a mi no me gusta criticar...no no, yo,
informo con exquisito detalle de aquello que todas vosotras veis pero no
os atrevéis a comentar en voz alta: Soy vuestra voz, la voz de lo que
todas vosotras ocultáis y , por supuesto, yo descubro.
Pero
a lo que iba, es que me pierdo, me pierdo….Entre todos los asistentes
destacó la presencia del Duquesito de Montecarmelo acompañado por la
siempre elegante Duquesa de Montespan luciendo un discretísimo y
exclusivo miriñaque malva diseñado por la divina Lagata Ruhi de las
Praderas.
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( Pulsando se agranda )
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Doña
Manuela iba sencillísima, como suele ser costumbre en
ella, adornado su cabello con unos pocos centenares de diamantes a la
vez que ornaba su pecho con la elegantísima y discreta gargantilla del
Gran Mongol , la que luce la fabulosa esmeralda de Gengis Khan… todo
ello imitación, por supuesto….Vamos, que para ser ella, iba mona...
Su entrada fue triunfal, ya sabéis que no le gusta llamar la atención,
no no: ella si tiene categoría, sobre todo cuando es vista en esos
antros a los que suele acompañar a su amigo, amiguísimo Duquesito.
Pero ya sabéis, queridas: La categoría es la categoría.
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Acompañando
a esta sin par pareja pudimos ver a la virginal Marquesa del Ferreo Camino, Doña Yorelia, luciendo un sobrio pero
elegante miriñaque blanco marfil que hacia juego con las perlas que
adornaban sus etéreas orejas. Todas somos sabedoras de la castidad de
la que hace gala nuestra amada Yorelia, por imposición de la
sucesión de su titulo, mas…. ¿Sigue siendo tan casta? Según me han
comentado excelentes y muy bien informadas fuentes, fue despojada de su
única virtud mientras yacía convaleciente, adolecida por el mal que
nos ha sacudido a todas. La enfermedad, queridas, no entiende de clases,
ataca a todas, incluso a las más vulgares capas de nuestra sociedad. La
Incatata, conocida por las
malas lenguas como la self-service
(“sírvase usted mismo”
para las lerdas que no domináis lenguas extranjeras) parece ser que ya
no es pura…mas… ¿fuélo alguna vez?. El caso es que me han
informado de que fue poseída por varón que ahora hace pasar por su
actual consorte para ocultar la vergüenza que la embarga, no por ser
poseída, sino por haber sido descubierta. |
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( Pulsando tb se agranda )
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Y
hablando de vergüenzas ajenas, hablemos del floral vestido con que nos
sorprendió la hermana putativa de Doña Manuela, la Condesa de Put i
Ferí. En esta ocasión se nos presentó con un miriñaque adornado
con multitud de capullos en flor y una original peluca de pelo natural traída
de Lisboa que realzaba aún más si cabe su exuberante y equina belleza.
Grácil en sus movimientos, “sutil” en sus comentarios, hizo gala de
una más que evidente falta de gusto al presentarse con una LIGA, si, habéis
leído bien, como único adorno para su inacabable cuello. Ella siempre
tan vanguardista, que le vamos a hacer. A
su lado, hizo aparición el Caballero de Lagharta luciendo casaca
negra adornada con elegantes bordados en oro, traje que moldeaba su
gracil y delgadísimo
cuerpo. Queridas, ese atuendo demuestra que los milagros son
posibles, de otro modo, no puedo explicarme como pudo introducirse en él... Muchos
más personajes de la corte hicieron su aparición, horas y horas estaría
hablándoos de ellos pero no quiero ser mala... no no, continuemos
hablando del concierto en cuestión. El
telón se elevó, unos tímidos aplausos rompieron el silencio del
momento y “ello” apareció oculta tras un velo que cubría su
misterioso rostro. Lo que aconteció después bien sabido es por
vosotras, con lo cual evitaré el señalar lo evidente. Pero, me
pregunto yo, ¿Quién era ese ser con tan deformada voz que permitiose
ultrajarnos del modo en que lo hizo? ¿Qué cabezas han de rodar con ese
original y francés invento del sabio Guillotine al permitir que esa
Gorgona del canto pisara ese templo de la creatividad humana como lo fue el escenario del Gran Teatre del Liceu? Que
sofoco, queridas, ay, que sofoco me entra al recordar la estampida
humana que se generó cuando la innombrable tropezó con su propio velo
dejando al descubierto aquel rostro…. Mis
desconsoladas lectoras, no puedo, es que no puedo… Aún vienen a mi
mente aquellas aterradoras imágenes: Adonaia al descubierto cayó
sobre el escenario como si de un mamut herido de muerte se tratase; la
caída causó un enorme boquete en el suelo de madera del escenario, con
lo cual infinidad de fragmentos salieron despedidos hacía el enfurecido
público que en ese momento se abalanzaba hacia el escenario, y, oh
tragedia, también alcanzaron los cascotes a la maravillosa araña que
ilumina la platea del grandioso Teatre del Liceu… Tal
fue el impacto que la araña cedió desplomándose sobre el enloquecido
público. Ellas
y ellos, todos todos,
ellos y ellas, dieron
a la huida, aterrados ante tan dantesco espectáculo. ¿Todos?
Bueno, todos, lo que se dice todos, no: M.
de Mercôuche
aplaudía eufórico, pletórico, como poseso. Su mirada sólo tenía
ojos para ese engendro tornado amorfa mujer que ocupaba la totalidad del
escenario del Liceu. Conocida es la falta de capacidad estética
y musical de este buen caballero, sobran ejemplos que así lo demuestran
y que, curiosas mías, no detallaré… observadlo observadlo y me
entenderéis. Me
pierdo, es que me pierdo en detalles sin importancia. Sigo. Mientras el
caos reinaba en platea, entre pánico y dolor pude ver como la causante
de tal desgracia huía por el foro ayudada por un misterioso personaje,
fémina diría, que oculto en negros ropajes pasadísimos de moda la
agarró del voluminoso brazo arrastrándola, poco menos, fuera de la
escena. Mis
desconsoladas lectoras, no puedo, lo intento pero no puedo seguir. Hállome
inmersa en un desgarrador dolor que me impide seguir escribiendo. Lloro
la gratuita destrucción de nuestro templo del arte y, por ello, apelo a
vuestra generosidad. Colaborad en su reconstrucción, para que emerja
esplendoroso cuál vigoroso fénix que renace de sus cenizas. Papula
Pestis, re-nacida, se despide. Volveré… |

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