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MISIVAS
DE LA CORTE - Fase 3
3008
De Mercuchof, Alteza Imperial de todas las Sucias
a Odysseus, Alteza Real de todas las Murcias
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Querido
amigo,
Cómo envidio tu tranquilidad en aquellas suresteñas
tierras, ajenas a las conspiraciones, lejanas a las intrigas y
chismorreos, pero tan próximas al buen yantar e inmersas en clima
benigno. No es que podamos quejarnos del clima los naturales de Barcino
y sus acogidos, pero de lo demás, qué te voy a contar, lo demás es un
continuo volar de insidias, puñaladas traseras, corre ve y diles,
rumores sin tasa y desvergonzadas infamias, cocidas en afamadas
calderas, servidas en conocidas mesas, y devoradas por conspicuos y deleznables seres con enriquecidos, eso si, ropajes y
altisonantes títulos
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No
faltan, en esta repugnante escena, las publicadoras de la insidia, las
profesionales de la mentira ni las aireadoras de alcahuetes y
ciberchismes.
Por fortuna, no solo el clima es agradable en esta bonica terra.
También hay buena gente, sencilla de formas y gustos y simple en el
buen sentido de la palabra, que compensa con creces las particulares
manías cortesanas. También es insustituible la ayuda de mi amado Sven
de Carfaxovia, sin quién la vida sería tan penosa como la corte.
Por otra parte, supongo que en tus tierras no faltan estos males
que aquí son plaga, por lo que terminaré aceptando de buen grado este
destino como definitivo ( ¡uy! esa palabra ) de mi voluntario
exilio.
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Desde
mi llegada a esta bella ciudad me achacaron origen francés, ya sabéis,
y es que de las múltiples lenguas que mi elevada condición me obligó
a conocer, la más parecida a la natural de la tierra, era la francesa.
Pocos en esta corte Catalana intuyeron mi origen eslavo y algún
respingo he observado cuando por cualquier causa surgía mi nombre
completo, que aquí todos abrevian a Mercôuch o a Mercu. Más
que respingos, sobresaltos, se observarán ahora que han de conocer no
solo mi origen sino también mi rango, único en el mundo, y más de un
miriñaque otrora altivo hará crujir almidones en las reverencias. Es
por ello que procuro eludir las ocasiones en que el protocolo exigiría
tales atenciones, pues bien sabéis amigo mío, que prefiero se me
juzgue y trate según mis actos, antes que por mi cuna.
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Estos
cambios de conducta que observarás no te han de extrañar, que la
condición humana aconseja, cuando no exige, adaptarse como mejor
corresponda a las circunstancias. Por otra parte no esperes grandes
acontecimientos ya que por mi parte al menos, seguiré siendo el mismo,
ya que no se trata de obligar a nadie a hacer nada que su dignidad le
impida. Tampoco mencionaré antiguas faltas hacia mi o hacia ti (mucho
más hacia ti), ya que no se cierran bien esas heridas si la cura no es
de corazón. Mejor pues dejar pasar el tiempo, que la historia, aunque
la escriban los ganadores, deja suficientes hebras para deducir toda la
verdad y colocar a cada uno en su sitio.
En
cuanto a
algunos personajes de esta corte, que no cito por obvios, resultará
divertido verlos, oírlos (a duras penas, que la felicidad nunca es
completa) e incluso leerlos. Ya veremos qué nos depara el futuro, en
cualquier caso, si con esos protagonistas hemos de contar, vaticino que
serán ... bueno, cómo decirlo, dignos exponentes de sus autores.
Hablando claro, que no valen dobleces contigo, que caerán en el
monotema que ilumina su tristes alegrías. En fin, ojalá me equivoque. |
Y
nada más de momento. Recibe
un afectuoso abrazo de tu incondicional amigo, Mercuchof |

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