MISIVAS DE LA CORTE - Fase 3


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3018 .- De S.A.D. María Manuela de Montespan
a S.M.A.S. Yorelia de Winter, Marquesa del Ferreo Camino

Yorelia estimada, hermana mía:

Tengo por bien el escribirte, tanto en cuanto te debía correspondencia que, de un modo poco cortés he desatendido  y que habrás de disculpar por cuanto las obligaciones de la Corte me han dificultado el sentarme con calma para poder contarte de mis nuevas, que las tengo, así como de las antiguas, que sobradamente conoces, pero que, sorprendentemente, me acucian de vez en cuando.

Lo primero que he de hacer es felicitarte por ese súbito casamiento del que has sido objeto. Como mínimo, querida, no estarás sola en lo sucesivo, pues ya tengo dicho de antiguo que una no debe permanecer demasiado tiempo en la sola compañía de sus criados y sus animales, pues se generan manías extrañas y se termina por desbarrar y hacer tonterías. Ved si no el triste preludio que precedió la muerte de María de las Mercedes: recordarás todas las que hizo. Y entended de una vez que no íbamos de excursión al campo, querida, sino de expedición salvadora, para intentar evitar infructuosamente el fin que, pese a todos nuestros esfuerzos, sufrió la señora en cuestión. Pues bien, volviendo a mi ejemplo: atribuid ese período de demencia de la Michirona. exclusivamente a lo que supone una soltería mal llevada y peor admitida. Por tanto, en vuestro caso, Marianela creo que esta vez obró bien, con ligereza, pero bien, pues así evitarás sin duda el mal que aqueja a todas las damas desacompañadas. Además, sé práctica: ya tienes quien te pasee el perro y a ti de paso, que el aire fresco siempre te ha sentado bien, pese a tus quejas.

Lo segundo no es tan agradable de relatar, estimada Yorelia. Qué disgusto llevamos en la Corte, qué disgusto. Resulta que hemos estado todos engañados por aquel que creíamos que era el noble francés Monsieur De Mercôuche. Pues si, hete aquí que ni Monsieur ni Mercôuche ni francés. He tenido acceso a una carta recibida por el Duquesito del Carmelo en que este señor se destapa  y aduce ser… bueno, la verdad es que no lo entendí muy bien, pero parece que se declara algo así como procedente en realidad de Rusia o de la Estepa –lo cual explicaría su insólita afición a los polvorones que en las veladas de palacio se comía a dos carrillos, pues la templanza en la mesa no era una de las características de dicho sujeto- . O sea, querida, que se nos coló en la corte un bárbaro estepario, un Gengis Khan, un Taras Bulba, o quizá dado ese interés en la ocultación de sus verdaderos orígenes, un Atila de esos que donde pisan no vuelve a crecer la hierba. Aduce él no se qué ascendencias imperiales y que su natural discreción le motivó a esconder su verdadero ser. Pues no sé donde se le habrá perdido la discreción, porque tiempo le ha faltado para descubrirse como un cosaco cualquiera que ha leído a Voltaire en la biblioteca pública. Mira, Yorelia: a mi estas cosas me dan igual, pues yo sé dónde estoy y dónde he de estar, soy Montespan y última de los Montcada y nunca me ha hecho falta allá donde fuera disimular mi condición, salvo la vez que fui a la corte de la Archiduquesa disfrazada de lagarterana, por obvias razones de seguridad. Vengo a decir que lo que una es, lo será siempre, por mucho turbante alla turca que se use. Aunque lo que me tiene intrigada es, entonces, quién es la dama larguirucha que le acompaña, porque si el uno no es lo que era, la otra tampoco. Yorelia, esto es un completo dislate. El tiempo dirá qué se proponen y cuáles son sus fines.

Si a ello sumáis cierto malestar que me aqueja, surgido de la repentina aparición de unos anónimos amenazantes que les ha dado por clavar en la puerta de palacio – si, si: anónimos y amenazantes, tanto los escritos como sus escribidores- , comprenderás que últimamente la Ciudad Condal dista de ser un conjunto de alegría y alharaca sincera, pues se adivina la ponzoña que lenta e inexorablemente invade los salones de esta otrora dichosa Corte. Bueno., dichosa... nunca lo ha sido, pero digamos que hoy día esta peor, ya me entiendes.

Pero siempre ha lugar para la alegría: Mira por donde que Don Joam me ha hecho objeto de una invitación a un crucero por el Mediterráneo. La parte negativa del asunto es que el crucero en cuestión está a cargo de tu ahijado, el almirante ese que se dedica a maltratar pasajeros. Si querida: eso que digo me viene de información directa de mis queridos sobrinos, los Marqueses de Lagartera. Hablando llanamente te diré que han puesto de vuelta y media el servicio y la calidad de los cruceros que Dom Joseph regenta. Con lo cual estoy dubitativa respecto a si aceptar la invitación  o no. Y es que una se hace mayor y no le dan las rentas para comprar abanicos, en el sentido de romperlos en la testa de quien merece reprobación, por lo que no tengo muchas ganas de que me provoquen. Pero, en fin, considerando que Dom Joam solo quiere mi bien… -aunque aun tengo presente ese recital querida, al que nos invitó, cuando salimos a abanicazo limpio de la soiree de la cantatriz aquella inmunda que me provocó una jaqueca que duró una semana- en él confío. Y es de suponer además que Dom Joseph nos trataría adecuadamente a nuestro rango y condición. Lo pensaré en todo caso.

Por cierto, dado que tu cónyuge es músico, según dices, me he permitido la licencia de incluir en este envío la particella de la última coplilla que suena en la Condal Corte, pues estoy segura que te gustará saber cuál es el tema de moda en los salones barceloneses, que tu eres muy de la verbena y el majerío.


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( Original de 806 Kbs )
( Aquí la letra )

Y nada más por el momento, estimada: terminan los Carnavales y comienza la Cuaresma y la vida continúa, con sus más y sus menos.

María Manuela, Duquesa

 

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