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Mi
querido Joseph,
Estoy encantada de recibir correo tuyo. Para una dama como yo es un
honor tenerte como protegido, no como ahijado, como dicen por ahí. Pues
para ser ahijado, hay que haber nacido después, y por lo tanto ser más
joven, y un caballero que se precie, como tu, nunca es más joven que
una Dama, por muy tarde que se nazca. Lo único que me apena es el
motivo, pero debes saber que este matrimonio, ha poco que recaló en la
Corte, y por lo tanto, aun los estamos limando, sobre todo mi querida Manuela
de Montespan, que tiene un trabajo con ellos... que para qué.
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Fruto
de esta experiencia de la que adolecen, es normal que no apreciaran la
decoración del barco. Acuérdate que tu y yo lo decoramos personalmente
en ese nuevo estilo que viene de la isla del sol naciente, estilo
Minimalista, y de ahí la falta de ornamentos inútiles, que además,
aligeran el peso del barco... No entendieron que la falta de adornos inútiles,
es precisamente para relajar la vista y el espíritu, que no otra cosa
es a lo que se debe dedicar un barco de recreo de las características
del tuyo.
Respecto a lo de que el personal de servicio era incapaz de asear
correctamente el camarote, a causa de esos cachivaches de piel de vaca
curtida, es normal, pues esa gente sencilla no ha visto nunca los
placeres de los que disfrutamos los de las clases altas, y las aficiones
a las que ellos nunca accederán. No lo tengas en cuenta, y piensa que
este matrimonio es raro, pues si raro es él, su marida no te cuento...
Lo
de los cuatro días encerrados, no te hagas mas cábalas, era su viaje
de bodas... y por lo visto, la marida es de armas tomar cuando ve un
colchón. No te digo más que un día vio un vehículo de carga y comentó
que “le ponía”. A saber.
Lo que sí tengo que afearte es que dejaras entrar en la
cocina al Marqués de Lagartera, pues es sabido en todos los
salones que cuando coge una olla es para que el servicio de limpieza se
pase la tarde en las cocinas limpiándolo todo. Tienes que ser mas recto
con las normas de la Compañía, y no dejar, por muy Marqués que se
sea, que entre nadie en cocinas, pues además, el cocinero que confió
en ti su pasaporte para poder trabajar ahí, no le hará ninguna gracia
que nadie entre a hacerle la competencia en su trabajo. Es normal, es
celo profesional.
De todos modos, no te preocupes, el nombre de la Compañía no
sufrirá. Yo hablaré con Manuela de Montespan para que haga
recapacitar a este querido matrimonio y les haga entrar en razón. Es
mas, me he enterado que el Duquesito de Montecarmelo quiere
invitarla a un viaje, así que intentaré que sea un crucero para que la
propia Manuela y el Duquesito comprueben las bonanzas de
estos viajes y vean que tus barcos son de lo mejor que cruza el Mar
Muerto, que por cierto, le viene muy bien el nombre del mar para pasear
por allí la entrepierna de Manuela.... bueno, tu sabes.
Un casto beso, querido protegido
Yorelia de Manzanares y Winter,
Marquesa del Férreo Camino
Mandergay
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