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Primero,
celebrar el anniversaire del Marqués de Lagartera, mi
amado marido, lo que me llevó una semana de preparativos que me mantuvo
apartada de lo que acaecía en nuestro mundo. Ya sabes como son esas
cosas, encargas cosas al servicio y luego no cumplen con su trabajo. Fíjate
que encargué nuevo menage para poder servir a los invitados
manjares en vajilla de plata, pero se olvidaron, y tuvimos que servir el
pastel en los burdos platos del servicio. Y aún podría haber sido
peor, pues nuestra tiíta, que últimamente le pesan los
achaques, sugirió servir el pastel en hojas de aluminium. Lo sé,
solo pensarlo ya es vergonzoso, pero ya sabes que nuestra amada Duquesa
ya roza esa etapa en la vida donde ciertas descortesías no se deben
tener en cuenta.
Y la siguiente semana he estado atareada en las labores de
limpieza de la casa, pues algunos invitados no hicieron alarde de buenos
haceres y dejaron las copas de cristal de Bohemia esparcidas por toda al
casa, al igual que restos de comida y bebida. Incluso encontré la suite
de invitados en tal estado que parecía que una manada de morlacos
hubiera pasado por encima. Sospecho que algo tuvieron que ver Don
Qerelio de Lagartha y la Condesa de Put i Ferí pues se
ausentaron injustificadamente durante un buen rato, pero no me cabe en
la cabeza que podrían haber estado haciendo para que la suite acabara
en semejante estado.
El motivo de este texto no es otro que el de informarle de las últimas
noticias que atañen a Don Joseph de Cruixels, su protegido.
Recibí un telegrama de la Asociación Damnificados por Cruceros
la Mar Salada, informándome que el juicio contra Don
Joseph ha concluido y se va a devolver el dinero a los afectados.
Por la amistad que nos une, he decidido devolver ese dinero a Don
Joseph para ayudarlo con su nueva empresa, pues ha trascendido que
el barco ha sido vendido para poder pagar las indemnizaciones y su
empresa de cruceros ha sido embargada. He oído rumores de que Don
Joseph, conservando los salvavidas del barco, ha decidido montar un
parque acuático y usarlos como barcas tipo dougnut. Sé que con
sus sabios consejos sabrá guiarlo por la buena senda comercial.
Un beso de su afectuosísima,
Albertina
de Enq
Duquesa de Lagartera
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