MISIVAS DE LA CORTE - Fase 3


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3030 Robespierrot  y  Rasputinin - 1-B
El QJV presenta estos folios extrañamente perdidos en la anterior trascripción.
El responsable ha solicitado el reingreso en la escuela de bedeles de Siberia.

- Pues si, queguido Gasputinin, aunque no estoy seguro de que la pgrimega acción fuese la pugga fogzosa de los nobles, -igónica fogma de llamag a la cogte- o lo fue la destrugción de la suntuosa cúpula del pgrinchipón -esa si es una buena manega de definig la cogte-.

- En realidad, Robespierrof, fueronf una única acciónf. Formaba parte de la estrategia de acosar a 'lof nobles', y las mejores ocasiones las brindan cuandof variosf se juntan por cualquier motivof.

- La misión tuvo que seg difícil, pues apagte que había llovido como pocas veces en esa tiegra, la pólvoga no siempgre funciona después de los tganspogtes, y aquella viajó mucho.

-  Dificultades hubof, perof nof pofr la pólvora, que estuvof siempre bien cuidada, sinof porf lofs porteadores. Habíamofs seleccionadof losf mejores hombres, lofs más aguerridofs y musculososfs de la Estepa. Todof fue bien hasta llegar a las proximidades de Murtia. A unas 30 leguas nuestra caravana se cruzof con otra, muy escandalosa, de tropecientofs elefantes y miles de negrofs. Una sola dama y toda su reata de súbditofs, esclavofs y entretenedores variofs, tanta música y derroche para una simple enana, porf muy Archinosequé que se hiciera llamar.

- Pog las señas ya sé de quien tgrata, y si como dices, los pogteadoges eran musculos y vigriles, no dudo que la Agchi en cuestión cgrease todo tipo de situaciones paga ... acapagagrlos si quiega unos instantes. Vaya el tiempo suficiente de satisfacer sus instintos pgrimagios.

- Razónf tienes Robespierrof, que los únicofs paquetes que importarónf a la Archital fuerofn lofs de lofs propiofs varones, nof lofs que acarreaban. El casof es que solof se vieronf acosadofs lofs de tez más oscura. Suerte que la palidez de la mayoría hizof que los estragofs fuesen soportables, y que la misiónf pudiese continuar.

- Cugiosa fijación la de esa dama. Debe obedeceg a la estancia tan pgrolongada en tiegras celtas, tan lluviosas y apenas soleadas, que hace a sus ciudadanos los más pálidos al sug de La Fgrance. La abstinencia la hace enloqueceg, y al aproximarse al sur, al oleg la mogenez de los hombgres, al veglos de cegca, en fin que ya me estgraña que no tuviese peoges consecuencias el encuentgro.

- Pero ahí nof acabarofn lofs acosofs, pues pocof antes de entrar en Murtia nuestrofs porteadores fuerofn casi raptadofs por un extrañof misionerof de desconocida orden. Aquí lofs dañofs fuerofn más seriofs, pues aunque se trataba, comof en la anterior ocasiófn, de una sola persona, poseía una boca tan inmensa comof sus posaderas, y éstas tan hambrientas comof su boca. Esta conjunciófn, en persona tan lujuriosa y glotona, hizof estragofs en nuestro equipof.

- A ese cuga no lo conozco, pero los hechos me son conocidos, se publicagon en vagias gacetillas.

- Eso fue lof peofr, la publicidad que se diof al asuntof. Entre que detienen y liberan al cura, entre que lof encarcelan y lof indultan, al final, todof el mundof fue conocedofr de la causa, y prontof la multitud de damas visitantes, tirandof de la hebra, supof donde localizar a nuestros hombres. La posada donde discretamente se alojaban era asaltada cada noche pofr miriñaques y corpiñofs deseosofs de varófn. 

- ¡Qué hogror!, pobgres hombgres, no hay nada mas peliggroso que una de esas damas a la caza, y allí hubo cientos.

- Fuerofn sonadas las visitas de varias de esas damas. Una de ellas, la de malva la llamaban por ser ese el únicof colofr de todof su atuendof, quisof usar la pólvora comof rape --Qué modernez (decía) rape de mi colorf favoritof-- a saber por qué viof malva lof que siempre fue negrof, y suerte que nof le diof pofr fumársela. Una tal Yorelia, que decía ser virgen, se empeñóf en que nuestrofs hombres eran lampiñofs, y que of se cubrían con una piel de osof of nof pagaba. 

- Siempre lo dije, están todas podgridas.

- Tampoco faltarofn los 'nobles' al olofr de la entrepierna varonil, pues se viof desfilar por la posada al Duquesitof, a veces acompañadof de sus protegidofs, a veces solof. Inclusof en mismof Princhiponf hizof alguna visita turística a la pensiónf, --sus bañofs son famosofs en toda Murtia-- decía.

- Segugo que hay más que contag, pego no quiego desviagme de la cuestión, ¿cómo loggrasteis la voladuga de la cúpula?

- La cosa era complicada pues de día nof debía moverse la pólvora, y de noche había que atender a las 'visitas', así que hubof que esperar a que lloviera muchof, muchof. Pofr fortuna lof hizof casi cofn exageraciófn, y una de esas terribles noches de truenofs agua y rayofs quedóf toda la pólvora situada estratégicamente. El restof ya lof conocéis.

- Qué gusto da hablag contigo, qué bien cuentas las cosas, amigo Gasputinin.

- Pues ahora te toca contar a ti. Lof de llevar el inventof del ciudadanof Guillotín a Murtia fue todof un golpe de efectof para la causa, amigof Robespierrof.

- Si que lo fue, y además sacamos unos greales, que también vienen bien. Vegás, yo había visto el invento entre Vegsalles y la Bastilla, pero gesultaba apagatoso de tgranspogtag, así que decidimos encaggag su constgrucción a unos ebanistas locales que, aunque se empeñaban en poner todo grepujado en cuego de vaca, hiciegon una obgra digna, pego sin cuchilla. Paga conseguig una de las dimensiones adecuadas hubimos de buscag en el pueblecito de Albacet'e al mejog fogjadog, que cuando supo paga lo que ega, lo hizo ggratis y con ggran esmego. Un ggran gevolucionagio ese ciudadano. El tgranspogte de la cuchilla fue fácil compagado con el de la 'cosa' completa, y aunque lejos de Mugtia, Albacet'e no está en La Fgrance.  

- Una vez que han aprendidof a montarlas segurof que hacen muchas, y las necesitarán para tantof cortesanof como pulula por estas tierras.

- Cuando tuvimos todas las piezas cegca de Mugtia, y a punto de montagla, fue cuando las aguas de degramagon, no solo pog lo mucho que llovió sino que también por la grotuga  del pantano que el pgrinchipón tenía a medio haceg en las cegcanías. Poco después voló la cúpula y se contagió mistegiosamente (ji ji ji) la cogte, huyendo en pleno como alma que lleva el diablo. Bueno no en pleno, que quedagon los natugales de la tiegra y la Magquesa del Put i Fegí. La Magquesa, que está muy aconstumbgrada a todo tipo de dgrogas, apenas se sintió levemente indispuesta y grápido empezó a ejegceg de máxima autogidad en la zona, apgrovechando la ocasión paga acapagar todo lo que pudo. Pgronto se le unió la nativa Magquesa del Yegmo y juntas se divigtiegon a costa del pueblo.

- Se comentóf que expropiaronf ... ¡a lofs pobres!, además de ricas, tontas.

- Poco después despegtó el Pgrinchipón y entegado de lo que pasaba se digrigió a deponeg a las tiganas, cuando nos cgruzamos con él y su guagdia. Yo no sabía que haceg cuando pgreguntó que ega eso tan mono que llevábamos, 'una obgra de agte de un loco fgrancés' -le dije- .

- Nof mentiste. 

- El caso es que se empeñó en compgrarla, y subió y subió la ofegta hasta el punto que hubiese gresultado muy sospechoso no aceptagla, y muy peliggroso a juzgag pog la compañía que llevaba. De mala gana acepté los muchos greales que me ofgrecía y me despedí con pena de la obgra de agte. Después supe que la había usado cogrectamente, y los dichos greales han posibilitado constgruir vagias y difegentes obgras muy agtísticas, ji ji ji.

- ¡Un noble comprandof una guillotina!. ¿ningun noble se libra de ser tontof?. 


Parte que faltaba en la trascripción literal de lo escuchado por el QJV en los jardines de Barcino el día tantos de tantos de mil y tantos ( misiva 3027 ).

 

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