El
caso es que cada día es más y más conocido, y no paran de venir
validos a casa con notas de sus señores, solicitando audiencias para
organizar conciertos en sus palacios. Y yo, claro, tengo que organizar
reuniones y visitas, que ya sabes tu lo que me gusta a mi recibir en
casa... casi tanto como a ti, que lo de recibir me lo enseñaste tan
bien. Esperemos que no aparezca ningún “Salieri” de tres al cuarto
y la emprenda contra mi marido, cosa que nos fastidiaría bastante las
economías hogareñas.
En
fin, Manolita, que el motivo de esta misiva no era otro que
felicitarte por tu nombramiento como cabeza visible y representante de
esta nuestra Corte. Qué mejor cabeza que la tuya, pues porta la peluca
blanca mas famosa de toda la corte, ya que es bien sabido que el
flequillo tiene vida propia y... uy! perdón.
Ahora
mismo, en cuanto termine de dictar esta misiva, empezaré otra para Fulgencia,
pues hace mucho tiempo que no sé nada de ella. Estuvo en palacio hará
como unas tres semanas, pues tuvo que acudir a la capital administrativa
de la Corte a solucionar unos problemas de herencias, y se alojó en
Mandergay. Menos mal que mantuve a mi marido ocupado esos días, pues ya
sabes lo loba que puede ser Fulgencia cuando ve varón o barón.
Ella
se empeña en adularle, pero yo la noto... ¿salida de sí misma? No sé,
el caso es que a mi me parecieron piropos... Conociendo al marido que
tiene, y esto queda entre tu y yo, como se atreva a soltar otro
improperio contra el mío, me prometo atacar al suyo, pues es bien
sabido que un “quítame allá esa paja” tiene el gachó. Uy! perdón.
Ah,
supongo que sabrás - porque no se mueve nadie de Barcina sin que tu te
enteres - que los Marqueses de Lagartera estuvieron aquí con Doña
Francisca de Sisanta i Nové. Me enviaron una nota desde su
alojamiento para reunirnos en las calles de la ciudad con el fin
desfilar en una cabalgata en honor a nuestra condición... de nobles.
¡¡Fíjate, Manoli, celebra el pueblo con fastos nuestra
existencia!! Eso es que no te conocen en esta ciudad... uy! perdón.
Sólo
una última cosa: he tomado a mi servicio un ama de llaves, pues con
tantísimas ocupaciones, entre recibir en casa, organizar reuniones y
tratar con tanto Marqués, no tengo tiempo de organizar palacio, y
delego en ella todas las tareas domésticas de llevar un hogar como el mío.
Para evitar cotilleos y filtraciones, a los que Charito era tan
aficionada, la solicité vía diplomática a la embajada de esas islas
tan salvajes que hay al noroeste de la Galia, y fueron tan amables esos
hijos de la Gran Bretaña que pronto me enviaron una señora de armas
tomar, que me tiene el servicio mas tieso que una vara, cosa que les
hacia falta, pues a mi me da que me toreaban. Como no habla nuestro
idioma, evito los chascarillos. Eso si, cuando no está de buen humor,
cosa que creo que le pasa a menudo, el moño se le pone circunspecto. Me
recuerda a ti, pues parece que tuviera vida propia... uy! perdón.
El
caso es que es muy seria, cumplidora y obediente, así que Mrs.
Denvers, que así se llama, será la encargada de preparar vuestras
habitaciones y demás cuando tengáis a bien aparecer por aquí. A ella
deben dirigirse vuestros criados para cualquier necesidad que os surja.
Y ella será la responsable de vuestro acomodo en palacio.
Sin
nada mas por el momento, Manoli, me despido afectuosa.
Un
beso imperdonable.
Yorelia
de Winter y Manzanares
Marquesa del Férreo Camino
Mandergay.
P.D. Charito ha sido enviada a servir a casa de Fulgencia,
que buena falta le hace... a Fulgencia.
|