El
caso es que Adonis Dinio Spasiva Lekio, que
así se llama mi nuevo correo, aunque en palacio, para abreviar, le
llamamos Adesele tuvo que guardar reposo largo tiempo, manteniéndome
incomunicada. Desde luego, Fulgencia, gástate un dineral en un
fichaje para que luego se te lesione... en fin.
Pero
ya estoy aquí para contarte, que sé que te gusta. Mira, Fulgy,
mi señor marido y yo fuimos a la celebración del natalicio de Manuela,
que ya sabes que es una antiquísima tradición catalana. Lo celebró en
palacio, como acostumbra, y estuvo el todo Barcina. Solo faltaste tu, y
se te echó de menos. La Corte está llena de nuevas adquisiciones,
hambrientas de ser comentadas por tu lengua, que todos saben lo bien que
informa. Manuela está como nunca, y más ahora, que ha sido
nombrada cabeza semoviente de la Corte toda.
Al
cabo de un mes, y por esas manías de los miembros de la Corte de
derrochar, hube de desplazarme otra vez a Barcina, apremiada por Manoli,
en este caso para celebrar el aniversario de la llegada al mundo de un
príncipe ruso (o algo así) y que resultó ser Monsieur de Mercouchê.
Resulta que el tal Monsieur es de origen ruso o bárbaro, o algo así, y
ahora se hace llamar Mercuchoff o Mercuchov. Yo ya no me aclaro, y como
esto siga así, algún día daré en llamarme Antoñita la Fantástica.
En fin, ellos mismos, que para eso pueden.
También
quiero que sepas lo feliz que me hizo la visita de los Marqueses de
Lagartera, acompañados por Doña Francisca de Sisanta i Nové,
que acudieron a representar a nuestra clase social en una cabalgata que
ofrecía el pueblo de Majerit, ya sabes, la gran ciudad que hay cerca de
Mandergay. La Marquesa de Lagartera estuvo interesadísima por la
carroza que representaba al gremio de curtidores de piel, ya sabes, los
cueros y esas cosas...
Ahora
te cuento lo de Charito. Te la envío porque la muchacha,
conocida por sus ligerezas, por muy cateta que sea, me provoca al
personal masculino, desatendiendo sus tareas y ellos las suyas, de tal
manera que no me quedaba otro remedio, pues el apareo del servicio me
causa problemas de espacio. Así que te la mando para ver si tu, tan
religiosa, le haces entrar en razón para que sea mas pía. Para
reorganizar y llevar recto al servicio, he contratado un ama de llaves, Mrs
Denvers, que a partir de ahora será la encargada de acomodarte en
palacio cuando vengas, como hace tres semanas. ¡Fíjate, Fulgy!
Tres semanas y ya te echamos... de menos. Solo tienes que indicar a tu
servicio que se ponga de acuerdo con ella cuando vayas a venir, para que
encuentres todo a tu gusto.
Es
muy posible que cuando vuelvas, mi marido tenga algún compromiso, dice
que no te soport... digo... que te quiere mucho, y que le encanta que
vengas, pero con tanto trabajo, está muy poco por casa. Que aún así,
que vengas, que qué le va a hacer... digo, que lo está deseando...
En
fin, que te esperamos con los brazos abiertos y los colchones
reforzados. Si vinieras para mas de una jornada, nos gustaría llevarte
a Santo Domingo de Silos, a escuchar algún Oficio de Vísperas en la
Liturgia Monástica de las Horas, que sabemos que eres tan creyente que
hincas las rodillas ante cualquier párroco.
Esperando
tu pronta visita, se despide de ti con un beso casto
Yorelia
de Winter y Manzanares
Marquesa del Férreo Camino
Mandergay.
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