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Querida amiga, querida condesa, me temo que la convivencia con mi siempre adorada
Maria Manuela, os ha trastocado el poco seso que os quedaba para discernir lo correcto de lo no correcto cuando había unos buenos calzones de varón de por medio. ¿Debo entender por vuestra misiva que habéis vuelto a conceder vuestros favores al Biskaino? Señora mía, vos sabéis tan bien y mejor que yo que el encantador norteño al cual comprendo y justifico en todo, en cuanto se mezcla con vos, en ilícito connubio, produce una reacción en cadena de imprevisibles consecuencias , que se concreta en asuntos de difícil solución y peor exposición. Dicho en otras palabras: ¿Estáis loca?
Más os valiera tomar el velo y acogeros al seno de la Santa Madre Iglesia, en sagrado matrimonio con aquél que su sangre vertió en el madero que volver a las andadas (hablando en romance vulgar), con el arriba mencionado caballero.
Querida Trullina, (permitidme la confianza en el trato) por el amor que os llevo, por el amor que siempre os he profesado os ruego que toméis en consideración mi juicio y que le pidáis consejo a mi venerada Duquesa, vuestra hermana, que es ducha en todo ajeno menester sentimental, y un tanto "despistada" para cualquier otro menester, pero que conoce los avatares de este negocio mejor que cualquiera excepto, naturalmente, vos misma.
Quedo a vuestros pies, eterno servidor
Joam
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