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Me he enterado, casualidad de las casualidades, de que
María Manuela esta gnóstica y apartada del mundanal ruido, cual estagirita, quizá llegando al séptimo círculo del conocimiento lo que no la aparta del primero, haciendo que la expansión de su mente alcance, cosa nunca vista desde los tiempos de Nuestro Señor, desde el primero al último sin abandonar ninguno de ellos. Es decir, se ocupa de lo divino y de lo humano, de lo mundano y de lo sublime, o como dicen por Magerit las graciosas nativas vestidas de ceñidos trajes y pañuelos en la cabeza con olorosos claveles rematando, de decir misa y de repicar.
Maria Manuela siempre ha sido muy completa, ya lo sabes. Sin embargo, creo que la razón de su retiro es otra.
Como bien sabes ha habido elecciones en la Condal y alrededores. Y como sabrás,
Yorelia querida, han ganado los republicanos, bien es cierto que divididos. ¡Acuérdate de lo que le pasó a Marie Antoniette, reina de los franceses, casada con Luis Capeto!. Y claro, entre vestir el famoso collar de
la Duquesa, joya y prez de la casa de Montespán, en la intimidad de las persianas cerradas del palacete y quedarse sin cuello con que vestirlo, la decisión es clara: retiro, reflexión, ayuno, abstinencia, conocimiento y mortificación. Lo que sea con tal de seguir viva. También, casualidad de las casualidades, el ayuno y todo eso parece haberle afectado la vista y otras cosas más. ¡Mira que confundir el fantástico retrato que me hizo Henri de la Brochagorde, y que me retrata in full splendor, diga mi hijo querido lo que diga, con el de la titiritera aquella que usa afeites y otras cremas blanqueadoras, conocida menorera, que pega grititos y que se magrea el paquete!. Lo mío es natural, como bien sabe mi querido
Mount Karmel, y lo de esta es artificio.
Tal confusión solo puede ser producto de un prolongado ayuno de carne, de comer carne, carne cocinada, me refiero … y hazme el favor de no ir tan rápida. Otra cosa es que, como sospecha gran parte de la Corte, la muerte de
Papula Pestis no haya sido sino el, por ahora, último montaje de la gacetillera; y
Maria Manuela, con todo su conocimiento, ha sido confundida.
Un casto beso, no vayan a decir ahora que cometemos nefando pecado de tijera
Maria Mercedes
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