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Agradezco
tu sugerente carta impersonal (a veces eres fría), más bien dirigido a la nada o
quizás al Altísimo, te recuerdo que yo no he hecho votos aunque lo parezca y no
puedo redirigir tus confesiones y absoluciones. Sé un poquito más cauta.
Pero
no te voy a reprochar nada, Marquesa of the Steel Path, ya que guardo gratos
recuerdos de la última estancia en tus propiedades, lo cual he de agradecerte
una vez más. Un poco desencantado con la ebriedad de tus consortes en
Manzanares, la Hermanas Sudorosas, a las cuales conocimos en el Gran Circo
Pas-A-Poga y en compañía de Don Yannusio de la Fértil Vega, tal y como tú
querida aludes (desconozco el título nobiliario de este enigmático señor que
cuando habla, habla, y momento seguido tiemblan los reinos cercanos)
Asimismo
me gustó la repostería que pudimos degustar en las inmediaciones de los herejes
pueblerinos que se hacen llamar monarquía... el pastel de San Alguien
simplemente delicioso (no caté los bollos por prudencia, ya sabes que mis
médicos holandeses me han advertido de los cambios bruscos de carácter y
hormonas que me producen)
En
otros asuntos, y como bien ya sabes querida... en breve me desplazo a visitar
las cenizas de la Corte en tierras orientales de este ancho de mangas país. Me
refiero a uno de los pocos reductos donde los anárquicos salvajes de mi tierra
entablan debates con los republicanos y por si no lo recuerdas, creo que vendrás
en un carruaje alquilado a recogerme en Zaragoza. No te olvides llevar ese ábaco
modernísimo a
Dom Joseph de Cruixers y Bateles,
que tal y como recuerdo el que utilizaba hace años no era precisamente eficaz.
He
de expresar mi inquietud, ambas sabemos lo que nos gusta el teatro callejero...y
desde que ví “Carmen y María”, esa impresionante obra de revolucionarias sin
bragas, sin compostura y sin escrúpulos que tanto impacto causó en la sociedad
burguesa, no he vuelto a ser la misma. Me encanta intentar suicidarme en
compañía de amigas, tirando el carruaje por un barranco, prendiendo fuego por el
interior de las vestimentas a los apuestos jinetes de los salones de alterne y
evadiendo la justicia feminista que pretende hacerme ir hacia la luz... (su luz,
porque a mi ya me parece una vela más que consumida)
No
sé si confiar por tanto en las habilidades de tu nuevo sirviente, el terrible
domador de caballos (y camellos) Xo-xófer. No me gustaría aparecer en las
gacetas de la época con titulares o servir de inspiración a obras como “El
cuarto pasajero” (si bien recuerdas, somos solo tres en principio, pero nuestro
brillante glamour bien pudiera atraer a entes de otras dimensiones)
En
fin, espero sobrevivir a tal largo viaje, que aún tengo muchas tareas
pendientes, como la de rescatar jóvenes devotas de la luz, que multiplican su
sectarismo en las Vascongadas (nuestro amigo El príncipe de Edén te puede
informar con exactitud de este fenómeno actual)
Esperando
disfrutar muy pronto de tus carcajadas irreverentes
Millenia de Gotolight y Brioches
Señora de la Bella Easo y Marquesita del Bollo
Flavióbriga |