|
Respecto a lo de no comer bollos,
ya sabes lo que te dijo el doctor: nada de nada, y si alguna vez no
puedes soportar la abstinencia, uno pequeño, y luego siete Avemarías...
Al final, el carruaje no va a ser
alquilado, pues será mi propia calesa la que nos acerque a ver a
nuestros pares de Barcina. Lo de recogerte en Césaraugusta sigue en pie
(no deberías aceptar los nuevos giros lingüísticos tan en boga, pues
Césaraugusta siempre ha sido Césaraugusta y no ese nombre moderno de
Zaragoza). Del criado que conduce me he deshecho, pues no terminaba de
convencerme, y además, ya tengo uno que seleccionó para mí –sobre
catálogo-- mi ama de llaves, la Sra. Denvers. Y no te preocupes,
no olvidaré el abanico de titanio que me encargó el Señor de Cruixers.
Otro tema que me deja muy
preocupada es tu cambio de compostura, pues si el suicidarse con las
amigas es un entretenimiento muy de damas de alta alcurnia, lo de tirar
el carruaje por los barrancos no es en absoluto nada económico, pues de
sobras conocido es el precio al que se han puesto los carruajes, incluso
para gentes pudientes como nosotras… Espero que lo de prender fuego en
el interior de los ropajes de los apuestos jinetes sea simplemente una
metáfora, pues sería imperdonable que anduvieseis por ahí acabando con
el objeto de nuestros placeres. Eres una locuela. Lo de evadir la
justicia feminista no lo termino de entender, querida Millenia,
pues si se trata de conseguir el voto femenino, ya hay otras que lo
están haciendo, y no creo que sea cosa de gente de nuestra posición el
ir por ahí con cacerolas y panfletos pidiendo algo que siempre fue cosa
de los hombres, y que de ellos debería seguir siendo para que nosotras
nos dediquemos solamente a disfrutar de la vida al lado de un buen
caballero pudiente que nos sufrague todos nuestros placeres.
En fin, querida Milly, me
despido por ahora, pues en unos días nos veremos y me contarás todo con
mas detalle
Un beso revolucionado
Yorelia de Winter y Manzanares
Marquesa del Férreo Camino
Mandergay
P.D. El correo es absolutamente seguro, no se como puedes dudar,
hija. Jamás ha leído nadie una carta que no fuera suya, a no ser que se
extendiera copia.
|