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Queridísima y siempre agradabilísima Yorelia:
Supóngote enterada de mis últimas experiencias paraanormales en mi
mansión vascuence. Te haré un breve resumen: tras las violentas apariciones y
poltergueist decidí encaminarme en búsqueda de refugio religioso. R.M.
Madretere fue asimismo consultada, aunque debe prestar oficio en otras almas
a tenor de la tardanza, espero que tanto su bendición como sus consejos no sean
recibidos post-mortem. Sería realmente terrible enfrentarse a otro espectro
pululando por mi ya no tan solitaria residencia.
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Pues
bien, relataré mis jornadas de peregrinaje hacia el este en busca de ayuda, y
sobre todo, más que ayuda, consuelo espiritual. He de advertir que me enfrenté a
peligros que sin duda no precognicé previamente.
Fui acogida con euforia, aparentemente. Hacía ya tiempo que ninguna
cristiana, y más aún de tal alto rango visitaba la morada del sabio ermitaño. Y
en la calma (aparente) del templo gocé con el sosiego que andaba buscando con
ahínco. Pero enterradas en sus enseñanzas el profeta demostró una inflexibilidad
arriesgada, y presentí que estaba más lejos que cerca de Dios.
Resultó de todo esto que mi animadversión creció conforme me percaté de
la peligrosidad de las prácticas ocultas de este ya no tan fiel profeta. Sin
embargo, entusiasta como es Millenia de Gotolight por las ciencias
ocultas insistí repetidamente en ser discípula predilecta y de esta manera poder
enfrentarme a los fantasmas “divinos”. No resultó de su agrado pues me
consideraba demasiado expuesta a las religiones del mundo como para convertirme
eficazmente. Al final desistí, y tuve que tomar la desmayante decisión de
desligarme para siempre de esa secta. Tendré entonces que enfrentarme a lo
sobrenatural por mi cuenta, y... sola.
Ya de vuelta he decidido trasladarme por completo a la villa vascuence,
estoy retirando enseres diversos de nuestro santuario familiar, creo tenerte
informada. Y como el ajetreo es tal que incluso no dispongo de tiempo para
alargar esta carta, me despido y comprobaré que mis sirvientes cuiden de embalar
mis delicados tesoros.
Y otro asunto, espero que decidas visitar mi nueva (o actualizada)
residencia. Aquí podrás rendirte a los placeres gastronómicos de la zona, como
gustas, y de la conversación afable que siempre nos procuramos. Además así
comprobarás en tu propio título los horrores que acaecen noche tras noche, y al
menos podré compartir parcialmente mi demencia. Ja, ja.
Esperando tu visita, y ofreciéndote mi hospitalidad,
Millenia de Gotolight y Brioches
Señora de la Bella Easo y Marquesita del Bollo
Flavióbriga
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