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Por otra parte, querida, te comento
que para el puesto que te presentas, se presentan varias damas de la
corte, y para mí es harto complicado decidirme por una en concreto,
siendo el caso que soy íntima de varias de ellas. Llegado el momento,
decidiré qué hacer.
Respecto a lo que me comentas de tus finanzas…. Reina, una dama
jamás, JAMÁS, hace comentario alguno sobre ese tema, pues todas sabemos
que es intocable, siempre y cuando nuestros ingresos no provengan de la
fortuna de un marido adecuado. Comentar eso, aunque sea vía correo, es
muy peligroso para una rica heredera como tu, pues cualquier desalmado
roba-correos puede informarse y convertirte en pieza de deseo para él,
amén de ser un cazafortunas.
Una señorita de alta alcurnia, como es tu caso, no vende su sudor en
tierras de nadie, pues ya posee sus propias tierras, y si en alguna
debes brillar (una dama nunca suda, brilla) que sea en la tuya propia,
en tu propio terreno. Si has de brillar, hazlo en tu propio palacete,
que así juegas en terreno conocido. Nunca se ha criticado a una dama por
trabajar en su palacio. Y si no, mira la fama que alcanzó nuestra
querida Maria Manuela, y la fortuna que llegó a amasar, que ahora
se pelean varios apellidos por ella.
En fin, querida Millenia, aun soy recién llegada a
Mandergay de un largo viaje y tengo mucho que ordenar aún al servicio
doméstico.
Se despide de ti con un religioso beso
Yorelia de Winter y Manzanares
Marquesa del Férreo Camino
Mandergay |