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Pues rauda te comunico la razón de mi misiva. Querida, tu y yo
tenemos un asunto. No ese tipo de asunto que tienen las damas de
sociedad con gañanes sudorosos, sino otro. Necesito noticias de la
próxima (o no próxima) apertura de la ermita de San Cristóbal del
Tallieur, cerca de la bella Easo, que ahora mismo no me acuerdo donde.
También decirte que no veo la razón por la que ocultas tus
títulos y tus poderes. Que aunque Millenia, tu prima lejana, sea
Señora de la Bella de Easo y Marquesita del Bollo, el escudo de
tu casa bien relumbra en los solares patrios con nobleza y pureza de
sangre por los cuatro costados. Que estas entroncada con la estirpe
guerrera de los de la Bahía, a la que también pertenecía nuestra nunca
olvidada Nemesia, eso es algo que no debe ocultarse. ¡Orgullo!, ¡Prez!,
¡Honra!, que el título de Condesa de la Conchita es un título
añejo, digno y muy lustroso.
Pues nada, querida Seritienne, un beso revelador
Maria de las Mercedes
Princesa Mother de Éden |