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Relativos problemas económicos
asociados a la intendencia del nuevo Mandergay me impiden acercarme por
Barcina, que si no, se iba a enterar ese hombre…
Aunque pensándolo bien, ya me rechazó una vez, así que no estoy
tan segura de que un segundo intento pudiera surtir el efecto deseado,
o, por el contrario, hacer que se encerrase más en su manía. Porque
maniático sí que se está volviendo con los años, pues últimamente
insiste mucho en hablar de su edad, de retiros espirituales en su
palacete y mil tonterías más.
Pero bueno, nosotras le querremos como siempre, pues buen
caballero siempre ha sido, y lucir, luce mucho cuando nos lleva
agarradas del brazo por los magníficos paseos de Barcina.
Por otra parte, participarte que
estuvimos en el palacete de verano de Fulgencia, ya sabes, el que tiene
al sur de su muy querida Murciasietevecescoronada, en Águilas. Fue por
Carnestolendas, y tuvimos la osadía de disfrazarnos para alegrar un poco
al pueblo llano, que ya sabes que son pobres y no tienen posibles para
comprar un buen disfraz.
Hay documentos gráficos, pero son estrictamente personales por
comprometidos,…. Ejem… Solo una pincelada… Fulgencia estuvo unos
instantes sentada en la barra del Casino, pero no en un taburete, no… EN
LA MISMA BARRA!!! Con miles de personas estupefactas por el glamour que
desprendía en semejante pose, además de coreándola para que hiciera uno
de los famosos números pícaros que la llevaron tan alto cuando era
joven… No te cuento más que luego to se sabe, jamía…
Eso sí, Fulgencia insistía en acordarse del Duquesito diciendo “si te
viera Dom Joam, no salías viva”, que no se que querrá decir con eso,
hija.
En fin, querida, que han sido unos días de asueto que nos han
venido muy bien para volver a encarar los quehaceres domésticos diarios,
tan aburridos de llevar, todo el día dando órdenes al servicio… es tan
cansado.
Solo decirte, si no repetirte, que aquí tienes tu palacio, que ya
hay unos salones para ti, y para el que quiera venir, que ya están
prácticamente amueblados, pero al menos cama ya hay.
Se despide de ti con un beso enmascarado y estupefacto
Yorelia de Winter
Marquesa del Férreo Camino
Mandergay
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