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La mayoría del público conoce a Umberto Eco por ser el
autor de El nombre de la rosa. En este libro Eco hablaba
ya del poder que da el conocimiento y cómo quienes lo poseen y tiene
capacidad para controlarlo lo guardan celosamente.
Baudolino retoma la ambientación medieval en la que
Eco parece sentirse tan cómodo cuando noveliza para tratar el mismo
tema desde una perspectiva diferente. Baudolino cuenta una
historia de lucha por el poder con la información como arma, aunque
esta vez tras esa información existe la capacidad de falsificarla,
manipularla y hacerla circular como si fuera verdadera.
Baudolino es un granjero del centro de Italia que malvive
en una villa dejada de la mano de Dios. Joven, vago e ignorante tiene
como única cualidad visible la capacidad de fabular, inventar cosas que
finalmente incluso él cree.
Un día se encuentra con el emperador Federico,
quien decide adoptarlo y aprovechar esta capacidad de Baudolino
como arma, en un periodo en que como emperador germánico no es capaz de
doblegar a su voluntad los territorios italianos. Federico no
puede ser emperador en Italia si el Papa de Roma no lo reconozca como
tal, pero por otro lado doblegarse ante un Papa no es la mejor forma de
mostrar lo emperador que es uno.
Mientras Federico fracasa una vez tras otra en su intento
de someter Italia por las armas Baudolino va a estudiar a París,
donde une a su innata capacidad de mentir una cultura enciclopédica.
Armado con ello, pone fin a base de embustes a una guerra que su padre
adoptivo llevaba manteniendo durante años.
Baudolino se descubre pronto como un ser incapaz de
decir la verdad. Una mentira le lleva a tener que inventar una nueva, y
en la medida en que los demás dan por cierto lo que él dice, Baudolino
mismo cae víctima de sus engaños. Las motivaciones de Baudolino no
son ni el amor ni la riqueza. Siempre que el protagonista se acerca a
algo verdadero las cosas se tuercen y le arrojan de nuevo a un mundo que
él mismo ha imaginado.
Es la ironía de alguien que, reconociendo la religión católica
y su Iglesia como una superstición más y siendo capaz de enfrentarse a
ella con sus mismas supersticiones, no es capaz de distinguir realidad
de ficción. Baudolino, que inventa el reino maravilloso del
Preste Juan, más allá de las Indias, para legitimar el poder de
su emperador, invierte toda su vida en llegar a él atravesando
desiertos hostiles en compañía de otros soñadores embusteros como él.
Y es que todos los personajes de este libro (principales,
secundarios, figurantes o simplemente nombrados) tienen en común que
creen en algo que da sentido a sus vidas. El libro habla de reliquias
cristianas, que no importa que se sepa que son falsas si el fervor con
el que son adoradas es verdadero. También habla de las diferentes herejías
del cristianismo, capaces de hacer que en el momento de la batalla
definitiva un reino acabe luchando contra sí mismo porque unos creen
que Cristo es homoiusios de Dios y otros que es homoousios.
En definitiva, este libro habla de la importancia de contar
historias. De la necesidad que tenemos de creer en algo, aferrarnos a
una idea para dar sentido a nuestras vidas, sea verdadera o falsa, y de
lo necesitados que estamos de que alguien nos diga lo que estamos
deseando oír.
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