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Alguien
debería decirle a Stephen King que ya vale, que ya está, que ya
es el Dios de las novelas de terror y que no hace falta que pretenda
legitimarse más.
Recordemos que King se dio a conocer mundialmente con Carrie
una novela sobre una chica bastante amargada, que para desgracia de
todos sus familiares y conciudadanos tenía poderes telequinéticos. Rápidamente
se hizo una adaptación cinematográfica, que obtuvo un gran éxito.
Supongo que todos tenemos en la mente a Sissy Spacek cubierta de
sangre y con cara de loca rematada.
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Pero
desde Carrie, más allá de los hechos sobrenaturales, lo mejor de King
ha sido la facilidad con que crea personajes y les da personalidad.
Siguiendo con el ejemplo de la chica ésta, da más angustia la opresión
y la tortura psicológica a la que es sometida la protagonista que el
desenlace de la historia. Siempre he tenido la impresión de que el
autor toma los hechos sobrenaturales que ocurren en sus obras como meras
excusas, como hechos desencadenantes de las reacciones de los
personajes, que son lo que verdaderamente le interesa.
En la obra de King se puede ver una evolución clara en
este sentido. Empezó escribiendo historias cortas de terror más o
menos ‘puro’ para revistas como Playboy y demás. Una vez desahogado de las presiones de un autor
que empieza y que debe vender, es cuando podemos disfrutar de sus obras
menos ‘gore’ y más humanas. Son ejemplos claros de esto Dolores Claiborne, Corazones
en la Antártida, o La chica
que amaba Tom Gordon, sus últimas novelas.
El cazador de sueños es, de hecho, un paso atrás. El núcleo de la historia promete, y de
hecho es la parte del libro que da más satisfacciones. Se trata de un
grupo de cuatro chicos de Derry (pueblo fetiche en las obras de King)
cuyo destino va ligado a un vecino suyo con síndrome de Down. Desde el
momento en que lo salvan del ataque de los chulitos del instituto se
convertirán en amigos inseparables, y pronto descubrirán que su nuevo
amigo, Duddits, tiene un don muy especial: telepatía.
La historia es muy divina e ideal. Cuatro chiquillos cuidando de
un chico con síndrome de Down, haciéndole la vida más fácil y alegre
tanto a él como a su maravillosa madre. Todo personajes buenos, con
grandes dosis de ternura y que King presenta al lector con su
estilo inigualable. Como pasa en estos casos, cuando los jovencitos se
hacen mayores abandonan el pueblo para volar con sus propias alitas y,
claro, dejan al pobre Duddits en casa con su mamá.
Años más tarde, cuando ya todos son adultos, los cuatro
protagonistas compartirán unos días de caza. Durante el transcurso de
esta reunión son atacados por los malos: unos extraterrestres con muy
mala leche y un método de reproducción como poco escatológico (yo soy
aprensivo, pero la mayoría de escenas referente a este punto son
inaguantables de puro asqueroso).
Y aquí el libro hace aguas por todos lados. La cosa se convierte
en una especie de corre-corre-que-te-pillo entre uno de los cuatro
amigos protagonistas con poderes mentales especiales y el Ejército de
los Estados Unidos encarnado en una especie de bestia humana, con la que
King pretende contarnos lo malas que son las guerras y cómo nos
manipulan de mala manera los gobiernos. La persecución en sí no tiene
ningún interés, y el diálogo que se mantiene durante todo el libro
entre el protagonista y el marciano que le controla la mente es bastante
simplón y hasta infantiloide.
Así pues, tras la presentación inicial de la situación, las
tres cuartas restantes del libro son un rollo patatero que no sólo
aburre. Además, decepciona. El libro está relleno de lugares comunes
en la literatura de Stephen King. Hay guiños a otras novelas de King
(de hecho las hay en la mayoría de las de este autor) como la que hace
a It en un momento
determinado. El paralelismo entre It
y El cazador de sueños es
evidente: ambas tratan de un grupo de niños que vive en Derry y que
hacen frente al malo de turno. Pero hay elementos ‘prestados’ de
otras novelas de King que no tienen este sentido de auto homenaje.
Por ejemplo, en Tommyknockers una nave espacial cae del cielo y dota de poderes
telepáticos a la población... como en este libro. Curioso. Y luego no
hablemos de unos bichos que salen, que son una mezcla entre Alien y los
Critters. |